Apeadero del Paseo de Gracia revisada el 4 de junio del 2019 - La Barcelona de antes

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Apeadero del Paseo de Gracia revisada el 4 de junio del 2019

Estaciones de Tren
En 1900 vista los problemas que representaba la ubicación de las dos estaciones principales, (la Estación de Francia MZA, en el puerto y la estación del Norte cerca del Arco del Triunfo). Se decidió construir un apeadero que resultara mucho más cómodo para aquellos viajeros ilustres a los que no les gustaba la ubicación de las dos estaciones, ya que les dejaba lejos del centro de la ciudad
La idea inicial fue situar un apeadero mucho más céntrico, en principio se sugirió que fuera entre las calles Villarroel y Borrell, como previsión del futuro crecimiento de la ciudad pero, al ser una zona menos céntrica y no ser del agrado de muchos, se tomó la decisión de situarlo a la altura de Paseo de Gracia, para dar mayor facilidad y comodidad a los viajeros ilustres que llegaban a la ciudad y que precisamente eran los que más se habían quejado de la situación de las estaciones.
Eduardo Maristany i Gibert ingeniero de la compañía (que había participado activamente en las obras del túnel de Argentera, que permitía conectar las estaciones de Argentera y Pradell de la Teixeta, atravesando la sierra de Pradell y por el que recibió el título de Marqués de Argentera), tomo en 1900, el proyecto del apeadero y venciendo las innumerables presiones por parte de partidos políticos y propietarios de la calle Aragón, para poder construir el apeadero.
Se puso en contacto con el arquitecto Salvador Soteras y  el ingeniero Rafael Coderch, para que realizaran, un edificio modernista que estuviera acorde con las nuevas construcciones y que no desentonara  con los edificios del lugar, en el que los viajeros a través de él pudieran bajar a los andenes que se construirían en la parte de las vías. La entrada al apeadero se realizó a través de dos construcciones: una en el Paseo de Gracia y otra que se edificó en 1922 en el cruce con Pau Claris. La elegancia de sus instalaciones lo convirtió en el punto de llegada de personajes ilustres, políticos, aristocráticos, deportistas, culturales y artísticos, en pleno centro de la ciudad.
El edificio del Paseo de Gracia fue inaugurado el 1 de julio de 1902, (La Vanguardia del día 8, comentaba, la inauguración del mismo día de tres importantes edificios de utilidad pública: el apeadero-estación del Paseo de Gracia, que había sido construido con una gran rapidez, la Aduana nueva, junto a la estatua de Colon en la Puerta de la Paz y los Almacenes Generales de Comercio, en el actual Palacio del Mar, antiguo Paseo Nacional). Pronto se convirtió en el punto de llegada de las personalidades que llegaban a la ciudad, que eran recibidos por sus simpatizantes o admiradores a la entrada del edificio.
En 1904,  el rey Alfonso XIII, cuando salió de la estación para subirse al coche oficial pronuncio una frase que no gusto nada a los madrileños “Madrid es bello, pero Barcelona posee dos cosas que siempre envidiará noblemente la capital: el paseo de Gracia y el Tibidabo”. En 1909, se produjo la llegada de los jugadores del Futbol Club Barcelona, después de obtener en Madrid, su primer campeonato de España. En 1930 en plena dictadura de Primo de Rivera, se produjo la llegada de los intelectuales castellanos Menéndez Pidal, el doctor Marañón, Pérez de Ayala, Bergamín, Giménez Caballero, Sánchez Albornoz, Pedro Salinas, Américo Castro, Araquistaín, Benjamín Jarnés, Fernando de los Ríos, Ortega y Gasset…, los cuales de esta forma  manifestaban su apoyo a la lengua catalana y estaban en contra de la  política anti catalanista de la Dictadura.
Dado el movimiento que tuvo el apeadero la dirección de los ferrocarriles, decidió levantar un nuevo edificio similar al del Paseo de Gracia en la confluencia con la Calle Pau Claris, que descongestionara el tráfico de pasajeros, que debía soportar la estación, esto permitiría que los pasajeros que debían utilizar la estación para viajar, entraran por el Paseo de Gracia y los viajeros que llegaban a nuestra ciudad, salieran por el nuevo edificio. El 1 de enero de 1923 quedo inaugurado el nuevo edificio con lo que se consiguió una racionalización de su utilización.
El crecimiento del tráfico automovilístico de la ciudad y la amplitud de la calle Aragón y la situación de dicha calle que descongestionaba el tráfico rodado, aconsejaron el cubrimiento de la zanja ferroviaria, completada en el 1960, lo que provocó el  derribo y la desaparición exterior del apeadero.
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